Vamos a hacer un repaso pequeño por uno de los accesorios más comunes en la fotografía. Si hace falta definirlo podemos decir que consiste simplemente en un sistema rebatible o telescópico de tres patas que regula su altura máxima y en donde se puede anclar una cámara en su extremo.
Existen modelos de trípodes que tienen la posibilidad de intercambiar los cabezales, esto se refiere a la parte superior del mismo. Principalmente es útil cuando conseguimos un trípode de buena marca y calidad y queremos que funcione distinto o nos permite otros usos, sería similar a intercambiar los lentes en una cámara del tipo réflex. Hay cabezales más pensados para video o filmación, otros para estabilidad fotográfica y otros para poder realizar ajustes rápidos y precisos manteniendo la cámara estática y firme.
Si vamos a elegir un trípode hay que tener en cuenta varios factores:
Altura máxima:
Esto se define en metros. En algunos casos los trípodes son pequeños y solamente se buscan para tener apoyo en superficies complicadas, en otros casos para tener la altura de una persona o mayor aún. También podemos relacionar la altura máxima con la cantidad de tramos que tienen las patas, esto significaría que si tiene muchos tramos es un trípode portátil pero que llega a una altura decente.

Peso máximo soportado:
Siempre veremos en trípodes de calidad que aclaran cuál es el peso máximo que soporta el trípode. En muchos casos se refiere al peso total que este soporta, es decir que, si colocamos, por ejemplo, una bolsa con peso en la parte inferior para generar mayor estabilidad, ese peso se suma al total junto con la cámara. Jamás debemos estar en el límite sugerido por el fabricante, ya que muchas veces pasa que ese valor indica el punto de ruptura prácticamente, no el punto de soporte y estabilidad máximos.

Material:
Vamos a encontrar varios tipos de materiales, en general tenemos los de caño (los más pesados de todos y robustos), los de aluminio (los más económicos y livianos) y los de fibra de carbono (combinación de fuerza y peso liviano).

Cabezal:
Existen muchos tipos de cabezales, algunos orientados a filmación, otros a fotografía, otros con varios ejes de movimiento, otros con rótula para hacer ajustes rápidos. Incluso cualquier sea puede o no tener la posibilidad de intercambiar estos cabezales. Los trípodes más económicos suelen no poder cambiar su cabezal.

Monopie:
Muchas veces el trípode no es del todo útil, principalmente cuando tenemos poco lugar en nuestra zona o simplemente necesitamos movimiento extra, cosa que un trípode nos limita bastante. La utilidad de un monopie es poder moverse rápido y trasladarse, además de tener mayor rango de movimiento con la cámara. Esencialmente se utiliza para reducir el trepiteo de la cámara, no para detenerlo, ya que (salvo modelos específicos) un monopie no puede quedarse sostenido por si mismo, como si pasa con un trípode.
Existen monopies con pequeñas bases de pie que ayudan a estabilizar. A continuación, ilustramos los dos modelos. El funcionamiento es prácticamente idéntico al del trípode, extendiéndose en tramos telescópicos.

Patas o topes:
Cualquiera sea el caso, monopie o trípode, un detalle a tener en cuenta es el sistema de apoyo que dispondrá nuestro estabilizador. Podemos encontrar variedad de sistemas, todo depende básicamente para qué se va a utilizar y dónde o en que suelo lo apoyaremos.
En el caso del monopie podemos ver los siguientes sistemas de apoyo, ya que principalmente necesitamos que el agarre sea óptimo al tener solo un punto de apoyo.

En el caso de los trípodes contamos con dos patas extra, lo cual le dan la estabilidad que el monopie no dispone, la posibilidad de quedarse estáticos sin que una persona los tenga que sostener o estar pendiente.
Las patas tipo rótula o bola son muy útiles cuando queremos que la pata apoye y continúe la forma del suelo (siempre y cuando este sea liso). Muy útil para cuando necesitamos que las patas del trípode no estén todas extendidas igual, quizá por la toma que necesitamos o por el tipo de suelo donde estamos.

Otras de las más conocidas son las de goma con púa en su extremo, estas se enroscan para dejar liberada la púa que permite clavarlas en la tierra o césped y tener un fuerte agarre. Sino, al desenroscarlas dejamos cubiertas las púas con una base de goma rígida anti deslizable.

Por último, las más comunes, simplemente son tipo regatones de goma que evitan que el caño o la pata quede expuesta sin terminación. Los encontramos en modelos económicos y su utilidad es muy básica, ya que realmente no son muy efectivas.
